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Completar nuestra evaluación legal libre Recientes desarrollos en la ley con respecto a servicios de la consolidación de deuda
Consumidores que miran a los servicios de la consolidación de deuda como manera de evitar necesidad de la bancarrota de la limadura de considerar algunos de los peligros “ocultados†inherentes en tales servicios antes de tomar la decisión para consolidar deuda. Tres decisiones judiciales recientes en California, Washington y Connecticut ilustran algunas de estas preocupaciones.
En Simmons v. Daly, centro de ley de Murphy y de Sinnot, WL 2003 21267184 (conec. Estupendo. El 15 de mayo de 2003), el demandante Simmons demandó el servicio de la consolidación de deuda del demandado que ella habÃa conservado para reducir su deuda total. Simmons habÃa visto un anuncio de la televisión para el servicio de la consolidación de deuda ofrecido por el centro de ley, y llamado el número de teléfono demostrado. El centro de ley aseguró Simmons que negociarÃa un establecimiento con sus acreedores, por el que esos acreedores aceptaran una cantidad menos que sus demandas contra ella. El centro de ley indicó que pues su honorario para sus servicios él cargarÃa Simmons casi un tercero de la cantidad por la cual podÃa reducir sus demandas de acreedores. El contrato Simmons firmó con las transferencias electrónicas autorizadas del centro de ley directo de su cuenta corriente al centro de ley. En un perÃodo de aproximadamente cinco meses, el centro de ley recibido sobre $2.300 de la cuenta de Simmons. Entonces, en abril de 2001, Simmons fue demandado por uno de sus acreedores. Ella realizó que ella tendrÃa que archivar bancarrota, y que lo hizo tan. El abogado Simmons empleó para archivar su petición de la bancarrota frustrada para ganar una contabilidad del centro de ley de los servicios que habÃan llevado a cabo para Simmons, pero no se proporcionó ninguna contabilidad nunca. De hecho, la corte observó que no habÃa evidencia que el centro de ley siempre incluso habÃa entrado en contacto con los acreedores de Simmons en un esfuerzo para negociar demandas reducidas. La corte sostuvo que el centro de ley habÃa enganchado a actos o a prácticas engañosas con violación del estatuto del fraude del consumidor de Connecticut, y a daños concedidos a Simmons.
En dos otras decisiones recientes, la bellota v. Household International, Inc., 211 F.Supp.2d 1160 (N.D. CA 2002) y Luna v. Household Finance Corp. III, 236 F. supl. 2.o 1166 (W.D. Washington 2002), cortes sostuvo que ciertos términos de acuerdos firmaron por los consumidores que consolidaron su deuda en préstamos hipotecario eran injustos y por lo tanto inaplicable. En bellota, demandantes -- una organización de la comunidad de familias del punto bajo y de la moderado-renta y de clientes individuales del banco -- demandó el banco para el fraude, el engan@o, la mala representación negligente y el enriquecimiento injusto. Alegaron que el banco del demandado enganchó a prácticas rapaces del préstamos apuntando a dueños de una casa que luchaban con la deuda de la tarjeta de crédito, trampeándolos en la consolidación de su deuda en los altos préstamos del coste asegurados contra sus hogares, y los atrapó en sus préstamos “upselling†los préstamos a las cantidades tan arriba en lo referente al valor de los hogares de los clientes que no podrÃan financiar de nuevo con los competidores del banco un de los. En Luna, los demandantes alegaron que el banco los engañó en préstamos que entraban con tipos de interés más arriba que ésos prometidos inicialmente, y demandaron el banco para las violaciones del acto de la protección al consumidor de Washington, el acto de las prácticas del establecimiento de las propiedades inmobiliarias, la verdad en acto del préstamos, el acto de la protección de la equidad de los dueños de una casa, asà como fraude de la ley común y señal de socorro emocional. En bellota y Luna, el banco movido para despedir las demandas de los demandantes en base de una disposición del arbitraje contenida en el acuerdo de préstamo de los demandantes. Confiando en esa disposición del arbitraje, los bancos demandaron que previnieron a los demandantes de demandar ante el tribunal. Las cortes de districto de California y de Washington dictaminaron que la disposición del arbitraje era fundamental injusta a los consumidores, y por lo tanto injusto e inaplicable.
Luna, bellota y Simmons que toda demuestra algo del daña que puede acontecer a consumidores descuidados que miran para consolidar sus deudas.